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La eterna primavera en Cuernacava

En un México dado a los apodos, el de “la ciudad de la eterna primavera” describe perfectamente una de las bondades de Cuernavaca, en el Estado de Morelos. Gran parte del año las temperaturas son agradables, sin excesos de calor y frío, con una media de 21,1 grados. Mucha gente de Ciudad de México o turistas en viaje a la capital, eligen Cuernavaca para pasar unos días tranquilos, o incluso casarse.

Pero no es solo el clima la razón para hacer una excursión de fin de semana y disfrutar de su prodigioso tiempo. En Cuernavaca hay mucho qué ver y hacer.

Su historia:

Antes de la llegada de los españoles Teopanzolco estaba controlada por los tlahuicas. Ellos levantaron estructuras como las de Teopanzolco . Los mexicas destruyeron gran parte de los edificios de sus rivales, y levantaron nuevos palacios y casas.

Cuauhnáhuac (junto a los árboles) era el nombre mexica, reconvertido en Cuernavaca por los españoles para facilitar su pronunciación. Hernán Cortés construyó su palacio para el reposo del intenso calor de Tenochtitlan. El afamado clima siguió siendo célebre siglos después, cuando Maximiliano y su esposa Carlota, disfrutaron de estancias en la ciudad. En cartas a sus homólogos aristócratas europeos – como a la baronesa Binzer-, las alabanzas a las temperaturas de Cuernavaca eran constantes.

Cuernavaca fue parte del marquesado del Valle de Oaxaca, cuya Cédula Real del 6 de junio de 1529, otorgaba a la población el título de Villa.

Hoy son otros extranjeros, norteamericanos y gente adinerada de México, los que eligen Cuernavaca como residencia o destino de vacaciones.